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Beneficia el formación de tus alumnos redistribuyendo tu cátedra

Beneficia el formación de tus alumnos redistribuyendo tu cátedra

By on October 11, 2019 0 12 Views

En la entrevista a Xavier López publicada recientemente en este espacio, el director de la escuela Octavio Paz (que hace proporcionadamente poco se aupó con el Premio Ensenyament 2019) nos comentaba la importancia que una adecuada distribución espacial tiene sobre el proceso de formación del alumnado. Una afirmación que entroncaba con visiones pedagógicas consideradas hasta no hace demasiado como heterodoxas, pero que poco a poco van adquiriendo un longevo protagonismo en centros educativos de todo tipo, adecuado en gran parte a la sacudida que el llegada a la red por parte de la ciudadanía ha tenido en la forma en que educamos y somos educados. Por eso, y con la intención de ampliar lo agudo por López en esa entrevista en relato a la escuela Octavio Paz, os proponemos una somera exploración de esta tendencia estructural con la que muchas escuelas adaptan su distribución espacial a las deposición de sus alumnos y sus líneas pedagógicas.

 

Orígenes y beneficios del reordenamiento espacial de las escuelas

El ordenamiento del espacio clase y del centro educativo en el que se integra se encuentra intrínsecamente unido a la tangente pedagógica de este postrero. Quizás por eso, toda distribución que rompa con las habituales hileras de mesas ordenadas horizontalmente a modo de cuadrícula y encaradas cerca de el docente se considera una plasmación espacial de las llamadas pedagogías alternativas o, más concretamente, de las pedagogías libres. Así, y si nos centramos en los artículos que estos cambios distributivos tienen en el alumnado, que hoy en día se considere unificado lo que hace unos abriles era  «rotativo» alega, en consecuencia, al auge de pedagogías que rompían con la forma en la que se transmitía el conocimiento en el cátedra hasta entonces. Teorías pedagógicas como las de John Dewey (1859-1952), quien sin patrocinar por una distribución del espacio clase diferente sí rompió una lanceta en auxilio de un formación demócrata con la vida (internamente y fuera de la escuela) como cojín, o más propias de la desescolarización como las de Ivan Illich (1926-2002) o de las pedagogías y alfabetizaciones críticas, tal y como las entendió Paulo Freire (1921-1997). Visiones sobre la educación que en algunos casos apostaron por traspasar las fronteras de las aulas, pero que siempre implicaron una nueva forma de formarse en cojín a reconsiderar qué rol ocupaban tanto el docente como el discípulo respecto al proceso de formación de este postrero. Lo que en buena parte explicaría el porqué del resurgimiento de la redistribución espacial de las escuelas en la ahora, de la mano de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y los cambios que han supuesto de cara a la adquisición de conocimiento para todos nosotros.

 

La escuela en la era de la información: un espacio para el acercamiento y la cooperación

Retomemos por un momento la distribución espacial de la escuela Octavio Paz, a partir de las propias palabras de su director, Xavier López: «Lo que hemos hecho es trocar la antigua cátedra en cuatro microespacios: uno para investigación, otro para la repaso, un tercero para la asamblea y un postrero para el debate. El profesor se encarga de pensar distintas propuestas a desarrollar en cada espacio». Aunque, y yendo a lo genérico, ¿bajo qué principios podríamos organizar un formación utilizando el espacio escolar?

  • Básicamente, el ordenamiento del espacio debe reponer al objetivo de la clase, facilitando los roles que deberán tomar los alumnos para alcanzar dicho objetivo a través de la distribución de las mesas, sillas, ordenadores o cualquiera de los demás medios que componen un cátedra.
  • Partiendo de esa cojín, y teniendo en cuenta el alteración que ha regalado la educación desde la irrupción de Internet en nuestras vidas, el cátedra debería ser considerada un espacio de intercambio y cooperación entre iguales, más basado en las competencias sociales y/o comunicativas que en las memorísticas. A tal emoción, la clase y su distribución no tiene por qué estar tan enfocada cerca de la figura del profesor como pilar central si no cerca de los alumnos y las relaciones que se forman entre ellos.
  • Relacionado con lo antedicho, el profesorado difícilmente puede ceder su sitio al alumnado como delegado del formación si el cátedra y las metodologías que en ella se utilizan no están adaptadas a las TIC. La existencia de una zona dedicada a la búsqueda de información, a partir de una terminal de Internet, por ejemplo, es una buena guisa de introducir estas tecnologías en el proceso de formación del alumnado, potenciando su alfabetización digital sin descuidar espacios en los que el debate y el diálogo presencial resulten fundamentales para la toma de decisiones y la cooperación.
  • En tiempos de educación expandida, formación omnipresente y para toda la vida, no vale la pena dominar al cátedra el espacio de formación. Aprovechad otros espacios de la escuela para suministrar un formación situado, e incluso fuera del centro educativo para formarse a través del formación servicio o la exploración del entorno escolar, convertido en el centro de operaciones de un proceso que desborda, en lo físico, la institución escolar.

¿Cómo se encuentran distribuidas vuestras aulas? ¿Qué sentido le dais a esa distribución? ¿Es concorde a los conocimientos y competencias que buscáis transmitir a vuestro alumnado? Compartid vuestras impresiones con todos nosotros, así como este post con vuestros contactos.

 

Para entender más:

Artículo: Los ambientes de cátedra que promueven el formación, desde la perspectiva de los niños y niñas escolares, por Marianella Castro-Pérez y María Esther Morales-Ramírez.

Video: En el atmósfera: Entrevista a César Bona: Una forma creativa de organizar un cátedra.

 

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