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De la autoridad a la proporcionalidad | Ser avezado

De la autoridad a la proporcionalidad | Ser avezado

By on October 23, 2019 0 24 Views

La idea de autoridad ha ido adquiriendo un giro polémico a lo dispendioso de los primaveras, sobre todo en entornos escolares. Por definición, la autoridad es el prestigio o crédito que se le reconoce a una persona o institución por su legalidad, por su calidad o por su competencia en una o varias materias. Pero estamos, sin dudas, delante una acepción más suavizada respecto a otras más populares, como la que identifica a la autoridad  exclusivamente con el deporte del poder, adaptándose a cada situación y basándose no solo en el respeto en torno a el escolar sino incluso -en un intento de  alcanzar un exacto equilibrio- en el respeto que el escolar le debe al profesor. A modo de ejemplo, os planteamos una película y un obra que creemos ilustran meridianamente la difícil relación entre el educación y la autoridad que, a veces proporcionalmente y otras no, sirve para direccionarlo.

Una película… Pinocho, de Norman Ferguson, T. Hee, Wilfred Jackson, Jack Kinney, Hamilton Luske, Bill Roberts y Ben Sharpsteen.

Aunque ya cuenta con casi ochenta primaveras a sus espaldas, Pinocho sigue siendo una de esas películas infantiles a revisitar tanto por niños como incluso por los adultos que pudieron verla en su infancia. En el imaginario popular, la habilitación animada de esta historia sobre un títere de madera viviente que aspira a convertirse en un criatura de carne y hueso, o un criatura “de verdad” a través de sus buenas acciones, ha eclipsado por completo el innovador poético en el que se zócalo. Firmado por el cuentista Carlo Collodi, el Pinocho innovador cobró vida en 1881 con la publicación periódica de sus aventuras en Il Giornale per i Bambini. Y si admisiblemente tenía un estilo moralizante, el exposición se ubicaba mucho más cerca de la picaresca -con su humor amable pero de fondo infeliz y surreal- que de la habilitación llevada a lugar por la factoraje Disney, casi setenta primaveras a posteriori. No en vano, Pinocho, la película, está narrada a modo de exposición por el propio Pepito Grillo, severa conciencia del títere de madera que cobra vida por obra y chiste del ninfa prónuba, quien a su vez escudriñamiento premiar así al carpintero Geppetto por su bondad. Una concesión, sin retención, que no es completa: Pinocho será una criatura de madera hasta que demuestre tener la bondad suficiente como para merecer ser un humano. O lo que viene a ser lo mismo: si obedece a Geppetto y a Pepito Grillo, quien le sigue a todas partes recriminándole casi todo lo que hace. Pero su desobediencia tiene terribles consecuencias: el confiado Pinocho es secuestrado, humillado, desaliñado y utilizado una y otra vez por prácticamente todas las figuras adultas con las que se cruza en su camino en un mundo plagado de peligros. ¡Y hasta es engullido por una ballena cuando sale en escudriñamiento de su padre, Geppetto, quien le escudriñamiento desconsolado! Una visión considerablemente sombría y a veces terrorífica en su desproporción, al menos desde la perspectiva contemporáneo, sobre las consecuencias que la abandono de una autoridad tiene sobre los niños y su tendencia a la desobediencia que, a su vez, no invalida la notoriedad de este digno clásico del cine, inmaduro o de cualquier otro tipo.

…y un obra: Escuela de excentricidad. Reflexiones sobre educación para maestros, padres y niños, de Gianni Rodari

Y de una película con una visión del mundo un tanto oscura pasamos a una compilación de escritos firmados por otro cuentista, uno los renovadores educativos más reputados y respetados de las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado: Gianni Rodari (1920-1980). Escritor, pedagogo y periodista, especializado en la educación inmaduro, Rodari es autor de libros, poemas y canciones para niños, por otra parte de ensayos pedagógicos sobre el poder de la excentricidad inmaduro y la escazes de su emancipado incremento, en aras de una educación completa e integral del alumnado. Por ese motivo, y pese a que la más célebre de sus obras sea Gramática de la excentricidad, editada por primera vez en 1973, os recomendamos esta Escuela de la excentricidad como forma de comienzo en el pensamiento de Rodari, y su visión sobre la creatividad, cualidad que consideraba inherente al ser humano pero que resultaba de básico importancia durante la infancia, la risa o la leída. Al respecto, Rodari contravenía una determinada visión del acto de descifrar que entendía, y aún entiende, la leída como obligación, o como sustituta de otras aficiones infantiles menos reputadas como el consumo de televisión para ofrecerla como un acto privilegiado, necesariamente emancipado y voluntario. En este mismo sentido, y tal y como se apunta desde las páginas de Escuela de excentricidad, el rol de toda figura docente consiste más en el séquito del educación que en la enseñanza de unas materias determinadas o conocimientos que, según la mentada definición del término, nos otorgan autoridad sobre niños y niñas en nombre del retener. Una visión prácticamente opuesta a la autoridad y su proporcionalidad ofrecida desde los fotogramas de Pinocho, y que implica una forma de enseñar adaptable a cada infante a través de la máxima de Rodari que asegura que “la educación de un criatura pasa por nuestra reeducación continua”.

 

Para retener más:

Texto: Trabajo de fin de naturaleza: “Pinocho” Una propuesta didáctica, presentado por Nerea Martín Quemado y tutelado por Ricardo de la Fuente Ballesteros.

Artículo: Propuesta de didáctica basada en las técnicas de Gianni Rodari y los juegos de Edward de Bono para la producción de textos literarios creativos, por Maritza Álvarez Rodríguez.

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