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La creación del Empleo de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva fue una de las primeras medidas del nuevo presidente de la Nación, Alberto Fernández. De esta forma dio una señal clara del impulso que su mandato piensa dar al sector. El gobierno de su antecesor, Mauricio Macri, degradó este servicio a secretaría en septiembre de 2018.

De inmediato nombró incluso al titular del servicio, el diputado del Frente para Todos Roberto Salvarezza, de profesión bioquímico y ex presidente del Conicet —el Consejo Franquista de Investigaciones Científicas y Técnicas— entre mayo de 2012 y diciembre de 2015.

“Nuestro trabajo inmediato será ponerle número a nuestras evacuación y, en el interior de la emergencia económica genérico del país, dar señales al sistema de que la ciencia importa. Por ejemplo, queremos descongelar los ingresos de científicos al Conicet y otros organismos y aumentar las becas que ahora están casi en el nivel de la pobreza” (unos 500 dólares al mes), dijo el flamante ministro a SciDev.Net.

Nuestro trabajo inmediato será ponerle número a nuestras evacuación y, en el interior de la emergencia económica genérico del país, dar señales al sistema de que la ciencia importa”.

Roberto Salvarezza, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

La ciencia argentina atravesó durante los últimos cuatro abriles una resistente crisis, basada sobre todo en los permanentes cortaduras presupuestarios.
Según la información recogida por el físico Jorge Aulaga, ex decano de la prerrogativa de ciencias exactas y naturales de la Universidad de Buenos Aires, si proporcionadamente la inversión en ciencia y técnica en el presupuesto doméstico durante el período macrista “sufrió un ajuste del 35 por ciento en pesos; medida en dólares, la caída es del 60 por ciento” (por la devaluación de la moneda doméstico). El nuevo ministro comparte el dictamen y agrega: “En total, el Estado dejó de poner US$ 900 millones en el sistema en estos abriles”.

En 2015, el Estado asignaba al sector en torno a del 0,35 por ciento de un producto interno bruto (PIB) equivalente a unos US$ 550.000 millones. En 2019, asignó el 0,25 por ciento del PIB, según cifras oficiales. El sector sabido aporta más del 75 por ciento del total de la inversión en investigación y progreso de Argentina.

 El sistema irrefutable particular consta de una serie de organismos que coordina el servicio, entre los que destacan el Conicet y la Agencia Franquista de Promoción Científica.

“Encima de mejorar los presupuestos, tenemos que detener la sangría de bienes humanos que abrió la puerta a la fuga de cerebros, y que aquellos que se fueron y estaban expectantes para retornar sepan que podrán hacerlo próximamente”, añadió el ministro.

Salvarezza sucederá en el cargo a Hilo Barañao, quien estuvo en el puesto desde 2007, durante las dos administraciones de Cristina Fernández y los cuatro abriles de Macri. Barañao cree que si él no hubiera estado, el retazo hubiera sido aún más profundo. “No dejó de funcionar ningún instituto, las publicaciones siguieron aumentando y no hubo, ni mucho menos, un daño irreversible sobre el sistema”, señaló a SciDev.Net.

A la vez reconoció que “se resintieron los viajes y compras al extranjero por los cambios en el valía del dólar, poco que está fuera de nuestro control”.

Para Elida Hermida, investigadora del Conicet en la Universidad de San Martín, “las expectativas sobre la nueva encargo para la ciencia son muchas y muy altas. El sistema está resentido, pero en mejores condiciones que en 2003, donde había un sector de ciencia y técnica, no un sistema articulado como tal”. De ese entonces data la osadía política de colocar a la ciencia en un ocupación central de la memorándum pública.
 
Para Hermida, hubo un impasse de cuatro abriles, y le gustaría que “volvieran a tener oportunidades quienes se formaron en los últimos abriles y vieron reducidas sus posibilidades de permanencia como investigadores”.

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