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El serie en el cátedra 

Sería maravilloso afirmar que todo el mundo reconoce el serie como la forma innovador que tenemos desde la infancia de relacionarnos con nuestro entorno y cultivarse, pero aún queda mucho por hacer y no son pocos los que se muestran reticentes a incluir el serie –independiente o estructurado- internamente de las aulas. 

Educar a través del juego: una visión desde la neurociencia

Las horas que los niños pasan en la escuela absorben muchísimo tiempo y, en la mayoría de los casos, van en detrimento de este modo natural de estudios. El papel del serie es fundamental en todas las etapas de la vida y de forma específico en el explicación físico, social, emocional e intelectual inmaduro. La importancia del serie está reconocida en todas las culturas y su validez ha quedado demostrada ampliamente en muchos estudios aunque, a pesar de ello, bastantes países siguen tratándolo como poco prescindible e insignificante y hay quien sigue pensando que es innecesario y resta tiempo de lo que en verdad importa: estudiar y aprobar los exámenes.

Ampliación de las funciones ejecutivas a través del serie

Existen numerosas evidencias empíricas que sugieren que el serie, el deporte, las artes o la educación socioemocional son indispensables para un buen explicación de las funciones ejecutivas, que sabemos que inciden de forma directa en el rendimiento docente del pupilo y su bienestar personal. Cuando los niños juegan entre sí, conectan su zona de explicación próximo, implicándose en actividades más complejas que las que experimentan asiduamente en su vida cotidiana. Asimismo, el serie es un mecanismo innato que despierta la curiosidad y nos hace comprobar placer, gracias a la libramiento de dopamina que, por otra parte de ser una remuneración cerebral, refuerza las conexiones mejorando el almacenamiento de la información, o la memoria a amplio plazo, lo que repercute en la memoria de trabajo.

Esta forma de estudios, a través de la admisión de sus reglas y normas, favorece igualmente el correcto explicación del control inhibitorio, fundamental para la flexibilidad mental, el control de la impulsividad y la regulación de las emociones. Genera una pausa entre estímulo y respuesta, necesaria para que las demás funciones ejecutivas actúen y ayuden a analizar las posibles consecuencias de una bono, razonar,  planificar, organizarnos y tomar las decisiones que nos permitan conseguir el objetivo impresionado. Mediante el serie, los niños aprenden a desarrollar un locus de control interno y comprenden que sus acciones tienen impacto en los demás. Como dice Catherine L’Ecuyer, divertirse es prepararse activamente para lo imprevisto, en vez de dejarse admitir de una forma pasiva por ello, en otras palabras, desarrollar la flexibilidad que nos permita adaptarnos a los cambios. En su compendio, “Educar en el asombro”, imprescindible para cualquier persona que esté en el mundo de la Educación, esta autora deje, entre otros muchos temas interesantísimos, de los beneficios del serie independiente. En la crencha del serie guiado, para conocer un poco la metodología ABJ (Educación Basado en Juegos) desde una perspectiva experiencial, os aconsejo percibir el artículo de Manu Sánchez Montero “ABJ: cultivarse jugando, la metodología lúdica que funciona”.

Y yo, como adiestrado, ¿qué puedo hacer?

Es necesario educar desde la emoción y para emocionar, partiendo de las singularidades de cada estudiante y estando atento a sus deposición, dándole un papel activo y crítico internamente de su propio proceso de enseñanza-aprendizaje, sin olvidarnos de reflexionar y evaluar nuestra propia habilidad docente para intentar mejorar. Sabemos que la emoción activa la amigdalitis, que se encarga a su vez de que la función ejecutiva esté correctamente activa, lo que favorece la concentración y el control de impulsos y, luego un estudios más efectivo. El entrenamiento, el estudios y la experiencia modifican y modelan el cerebro ya que, al cultivarse poco nuevo, existen cambios funcionales en las conexiones neuronales aunque, para que se produzcan modificaciones significativas a nivel estructural profundo, hace desliz la paulatina acumulación de pequeños cambios, capaces de crear nuevas conexiones que se mantengan a amplio plazo. Por el contrario, situaciones estresantes -como puede ser una excesiva carga de deberes, enfrentarse continuamente a exámenes, un clima tenso en el cátedra…- provocan la libramiento de cortisol, una hormona que dificulta el reminiscencia. 

Niños jugando

No hemos de olvidar que la motivación es un proceso activo, y es importante que esta actividad no sea solo mental, sino igualmente física. Estar sentado tantas horas es poco fabricado pero, gracias a la actividad física, nuestro cuerpo produce irisina, que va de los músculos al cerebro y favorece el estudios. Nuestro objetivo es suministrar activo su Sistema Activador Reticular Ascendiente (SARA), que determina el estado de alerta y vigilancia en el resto del cerebro, usando el negociador sorpresa, cambiando de actividades, estando atentos al estado emocional de nuestros alumnos, transmitiendo pasión por lo que hacemos, introduciendo el serie, utilizando actividades multisensoriales… Al mismo tiempo, no se negociación de que nos convirtamos en animadores y que la motivación de nuestros alumnos dependa de cuántos estímulos externos les demos, nuestro papel es ser maniquí para que nazca en ellos el deseo de cultivarse, que nuestra laboreo despierte su curiosidad, que es el motor de la emoción y el estudios.

Si queréis profundizar en el maravilloso mundo de la Neuroeducación, os recomiendo “Neuroeducación: Solo se puede cultivarse aquello que se ama”, de Francisco Mora Teruel.

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