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De la ciencia se ha dicho mucho: que es el motor de las sociedades, que facilita la vida a la población, que es esencial para entender el mundo que nos rodea. Pero con mucho menos frecuencia se ha dicho poco que tiene que ver con todo lo demás: que toda persona tiene “derecho a la ciencia”.
 
Este concepto no es solo una frase atractiva, es asimismo uno de los 30 derechos humanos consignados en la Proclamación Universal aprobada hace 71 abriles (1948) por 58 estados miembros de las Naciones Unidas.
 
En este conjunto de derechos civiles, políticos, económicos, sociales —establecidos como fundamentales para todo el planeta—, el número 27 detalla que “toda persona tiene derecho a (…) participar en el progreso verificado y en los beneficios que de él resulten”. Y para honrar este concepto —resumido como “derecho a la ciencia”—, la Oficina para América Latina y el Caribe de la Estructura de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Civilización (Unesco) le dedicó una de las charlas que organizó con motivo de su 70° aniversario.

“Los videojuegos tienen mucho que ofrecerle al derecho a la ciencia, transformando la forma en la que hoy se aprende ciencia”.

Lara Pizzarro – Fundadora de Hexar Educación.

 
El segundo día de las jornadas realizadas el 2 y 3 de diciembre en Montevideo (Uruguay), donde funciona la sede regional de Unesco, comenzó con la sesión plenaria integrada por cuatro representantes de la región.
 
El verificado Rafael Radi, presidente de la Sociedad de Ciencias de Uruguay (ANCiU), sacudió al teatro cuando dijo: “Yo no creo que exista el cambio climático”.
 
La frase, sin confiscación, fue solo un ejemplo que dio el verificado para afirmar que “esa no puede ser una expresión usada por políticos”. Puede acaecer dudas, puede pedirse más información, pero los tomadores de decisiones no pueden apelar a palabras como “creo o no creo”. “Tienen la obligación de usar el conocimiento verificado”, precisó.
 
Radi señaló que el derecho a la ciencia “se ha mantenido en un segundo plano para los gobiernos” pero desde hace un tiempo hay organizaciones que buscan acercarlo a la sociedad.

Mesa Daniela UNESCO

Leandro Africano, Rafael Radi, Lara Pizarro, Sandra López y Ben Petrazzini en la sesión sobre derecho a la ciencia y al conocimiento.

Crédito de la imagen: Daniela Hirschfeld.

 
El verificado uruguayo, que asimismo es miembro de la Sociedad de Ciencias de EEUU., subrayó tres planos del derecho a la ciencia: el derecho a producir conocimientos, a lograr a ellos y a usar sus beneficios. Y agregó que estos planos integran a científicos, la sociedad en caudillo y tomadores de decisiones.
 
Sobre estos últimos, Radi hizo exclusivo afectación. Recordó que “deben desarrollarse políticas basadas en conocimiento y evidencia” y citó algunos temas actuales en los que el conocimiento debe ser esencia para tomar sus decisiones. Para terminar su preámbulo, muy aplaudida por el notorio dijo: “La ciencia puede potenciar todos los otros derechos humanos”.
 
Moderada por el periodista argentino Leonardo Africano, la charla continuó con la más pollo del panel. Lara Pizzarro no supera los 20 abriles, y a los 17 decidió que quería modificar la educación de su país, Argentina, a través de coyuntura.
 
Así fundó Hexar Educación, empresa social que desarrolla videojuegos educativos pensados en ofrecer al estudiante una experiencia de formación permanente, ayudándole a sorprenderse con el conocimiento y a usarlo como una utensilio de transformación social.

 
Lara hoy estudia Sociología pero en su empresa se aboca al diseño de programas para la democratización y difusión del conocimiento, en las áreas de ciencia y habilidades blandas. Fomentar el pensamiento verificado mientras se juega es el principio de la app Jugando con la ciencia, habitable gratis en Play Store, dijo en la charla de Unesco.
 
Con esa experiencia pese a sus pocos abriles, Lara comenzó su oratoria contando su experiencia personal, de cómo sus padres —uno y otro científicos— la acercaron al conocimiento a través del asombro. Por eso, enfatizó delante una audiencia que la doblaba en antigüedad: “el derecho a la ciencia empieza transformando la educación”.
 
Para ella, actualmente el sistema educativo “no garantiza el golpe a la ciencia” porque tiene prácticas y modos de aprendizajes que no atraen y no llevan a que los jóvenes se apropien del conocimiento. En esa término opinó que “los videojuegos tienen mucho que ofrecerle al derecho a la ciencia, transformando la forma en la que hoy se aprende ciencia”.

Sobre este papel de la educación en el golpe a la ciencia asimismo habló otra de las panelistas, Sandra López, que a diferencia de Lara ya lleva transitado algunos abriles de carrera científica.
 
López, investigadora del Instituto Gorgas de Panamá, elemento de la General Young Academy y premio L’Oreál Unesco a las Mujeres Jóvenes en la Ciencia en 2014, asimismo hizo hincapié en que “para que las sociedades puedan utilizar el conocimiento generado es indispensable la educación”. “Sino, el conocimiento que se libera, en vez de permitir un mejora de la sociedad, puede provocar miedos” o dejar espacios para el mal uso de la información.
 
Finalmente, Ben Petrazzini, entendido del Centro Internacional de Investigaciones para el Mejora (IDRC – Canadá) con sede regional en Uruguay, dijo que “el golpe al conocimiento ha crecido enormemente, y ahora uno de los grandes desafíos es (combatir) la desigualdad”.
 
Para Petrazzini, los científicos avanzan en la engendramiento de conocimientos a una velocidad muy alto, pero hay que considerar que existen implicancias sociales, artículos en red, derivados de ese progreso. “Eso nos plantea temas éticos y gran parte de la sociedad puede resultar al beneficio”, opinó. Uno de los esfuerzos del IDRC, dijo, es unir a científicos, políticos y sociedad civil para que estén siempre vinculados.

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