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La “Educación del S. XXI” estaba tocando a la puerta de nuestras aulas, pero la pandemia ha acelerado este proceso de cambio, obligando al profesorado y a los centros educativos a ponerse las pilas para poder llegar al alumnado de la manera más accesible, competencial y significativa. El European Schoolnet (EUN), en el año 2012,  junto con algunas empresas tecnológicas, creó el Aula del Futuro (Future Classroom Lab), un espacio de enseñanza y aprendizaje equipado tecnológicamente, que pretende ayudar a visualizar la forma en que nuestras aulas actuales pueden reorganizarse para promover cambios en los estilos de enseñanza y aprendizaje y, de este modo, hacer que el alumno sea el centro de dicho proceso y fomentar la interacción entre el alumnado y con el profesorado, la experimentación, el intercambio de ideas, la investigación, etc. Muchos centros en nuestro país están apostando por este cambio organizativo, donde el cambio metodológico y las tecnologías de la información y la comunicación juegan un papel importantísimo.

Si hay una herramienta que tendría que estar en esta Aula del Futuro es el videojuego. Por varios motivos, porque es una herramienta que el alumnado tiene en casa y está utilizando habitualmente, que ofrece multitud de posibilidades de interactuar entre ellos, les permite experimentar nuevas experiencias de aprendizaje, investigar y hasta llegar a diseñar sus propios juegos, desarrollando estrategias y mejorando su organización, conociendo el lenguaje informático, ayudándoles a resolver problemas, y realizando pequeños trabajos en equipo para alcanzar los objetivos propuestos.

En el Aula del Futuro imaginaria en la que estoy pensando debe tener un hueco uno de estos videojuegos como es el Minecraft, que tiene una edición educativa, el Minecraft Education, que puede utilizarse para aprender otras lenguas, pero también tiene utilidad para aprender historia del arte o geografía, arquitectura y urbanismo o, por ejemplo, diseñar los carriles bici de la ciudad o del barrio y trabajar la historia de Canarias recreando escenas o eventos históricos con los elementos que nos ofrece el juego. Pero además permite que el alumnado se plantee retos que tendrá que ir consiguiendo como si fuera la vida real, lo que viene a cumplir el objetivo de la educación competencial.

El cambio educativo es una obligación. El Artículo 30 de la Ley Canaria de Educación dice con respecto a la Educación Primaria que se debe favorecer la renovación de los aspectos metodológicos de las lenguas extranjeras, introduciendo métodos activos y participativos, competenciales e inclusivos que desarrollen la competencia comunicativa. Sobre la enseñanza Secundaria señala que la evaluación final debe decidirse teniendo en cuenta el progreso global de cada alumno o alumna en relación con la adquisición de las competencias básicas y la consecución de los objetivos de la etapa. Y es la propia Ley la que confirma que todas las enseñanzas se deben orientar al desarrollo de las capacidades y la consecución de las competencias. Esa misma ley reconoce que el fin último de la educación es contribuir al desarrollo humano, satisfaciendo los distintos tipos de necesidades educativas en las mejores condiciones institucionales posibles.

En este tiempo de alerta sanitaria tenemos la gran oportunidad para fomentar la colaboración del alumnado, el trabajo en equipo y la sociabilidad, respetando las normas de seguridad, ya que tenemos herramientas que trabajan estos factores que se pueden desarrollar con algunos videojuegos, especialmente con el Minecraft, fomentando que los alumnos sean más colaborativos entre ellos y entiendan el significado de que juntos tendrán más ideas y podrán crear un mundo virtual y real mucho mejor. El Minecraft permite el aprendizaje entre iguales, fomenta la creatividad y da la posibilidad de compartir con los compañeros lo aprendido. Pero también nos permite trabajar por materias como las matemáticas, aprendiendo conceptos como la longitud, la superficie o el volumen, la creación de figuras geométricas, etc. Nos ofrece la oportunidad de conocer ciudades griegas o romanas, o edificios emblemáticos, aprendiendo historia de un modo ameno y divertido. Espacios de opinión y de debate se hacen necesarios a la hora de utilizar una herramienta como esta, pudiendo intercalar las explicaciones con el videojuego, despertando el interés por lo que tratamos de enseñar, desde cualquier materia. También mejora la lectura y la expresión oral y escrita, ya que permite incluir mensajes, expresarse y comunicarse con otros jugadores en el entorno virtual a través del chat, e incluso escribir libros o guías en el propio juego con el objeto Libro y pluma.

En definitiva, en mi Aula del Futuro quiero cambios pedagógicos graduales y permanentes y, sobre todo, que sea un espacio que facilite la introducción o ampliación de un uso innovador, competencial y significativo de las TIC en mi centro educativo. Por ello el videojuego tendrá un espacio seguro.

 

Autor: Esteban Gabriel Santana Cabrera, Maestro de Primaria y Lcdo. en Geografía

Esteban Gabriel Santana Cabrera. @EGSCTamaraceite  Maestro de Primaria y Lcdo.  en Geografía. Coordinador del Plan de Comunicación del CEIP en Arucas en Gran Canaria donde imparte clases. Ha sido asesor del área de Comunicación del CEP Telde, asesor en la Dirección Territorial de Educación de Las Palmas y coordinador del Área de Comunicación del Servicio de Innovación de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias.  Coordinador de varios seminarios de investigación y proyectos de radio escolar. Bloguero y colaborador en prensa escrita y de  varias revistas educativas. 

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