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El enseñanza cooperativo en el cátedra es aquel que se vale de grupos heterogéneos de alumnos para la resolución de tareas y la anabolismo de conceptos, a través de la coordinación entre sus miembros. Una variable del enseñanza colaborativo, del que ya os hemos hablado con prioridad desde este mismo espacio, que se diferencia de este por el jerarquía de interdependencia existente entre los alumnos agrupados, llegando hasta el punto en el que solo pueden resolver sus tareas de forma conjunta, y nunca por separado. Pero, dejando de banda por un momento el enseñanza cooperativo en espacios educativos compartidos físicamente, y que muchas veces implican la redistribución del espacio clase tradicional para poder implementarse, ¿qué significa trabajar cooperativamente en un mundo que, como el nuestro, está interconectado por la red de Internet, a partir de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC)? Pues una serie de especificidades respecto a su actos homóloga en espacios no virtuales, que cuenta igualmente con otras tantas particularidades pedagógicas.

 

Cooperar desde la distancia

Muchos de los rasgos definitorios del enseñanza cooperativo pasan, obligatoriamente, por la mentada creación de grupos de trabajo y por ganar que la uniforme repartición de tareas, responsabilidades e implicación sean lo más equitativas posible. Pero estas características varían cuando el enseñanza cooperativo se da en un entorno digital igualmente compartido, pese a su desliz de fisicidad y la potencial distancia geográfica existente entre los alumnos participantes, tal y como os apuntamos a continuación:

  • Pese a que puede darse adentro del espacio clase, a través del uso de pizarras digitales u otros dispositivos TIC, el enseñanza cooperativo filtrado por la red de Internet permite deslocalizar el entorno físico, generalmente el cátedra, en el que tiene oportunidad la cooperación educativa tradicional. Esto, a su vez, permite adoptar algunas de las estrategias educativas propias del Flipped Classroom o el M-Learning, tales como la movilidad o adaptabilidad horaria para el trabajo grupal. Aunque eso requiere un jerarquía de disciplina por parte del alumnado que no siempre se corresponde con sus posibilidades.
  • El enseñanza en títulos de sociabilidad que se desprenden de un enseñanza cooperativo puede ramificarse en la cooperación entre alumnos de diferentes países y realidades gracias al uso de las TIC. Pese a todo, este amplio pericón de opciones requiere de una cierta mesura, ya que las posibilidades del enseñanza cooperativo digital son tantas que pueden conseguir a hacer inverosímil tanto el simple acto de pelear como la toma de cualquier atrevimiento de forma mínimamente efectiva.
  • La distancia (potencial) existente entre los diferentes miembros de uno o varios de los grupos que cooperan a través de las TIC implica la posibilidad de que el jerarquía de motivación que suele agregar al enseñanza cooperativo quede en interdicto, resintiéndose de una desliz de cohesión que no se da, o no con tanta facilidad, en un entorno físico compartido. Por este motivo, las iniciativas digitales en este sentido suelen partir de un veterano jerarquía de control por parte del profesorado, que evidentemente puede ejercerse a distancia y en pulvínulo a pequeños ejercicios que permitan comprobar los avances del liga con destino a un resultado final satisfactorio.

 

Aplica el enseñanza cooperativo digital en tus clases

Por otra parte de las que contemplan la movilidad y deslocalización como un valencia añadido del que sacar provecho, existen muchas formas de introducir un enseñanza cooperativo desde una óptica digital, muchas de las cuales pueden hacerse adentro del espacio del cátedra y bajo la supervisión directa y presencial del profesorado. A continuación, os hacemos unos breves apuntes sobre todas ellas, con la esperanza de que os resulten lo conveniente inspiradoras como para introducirlas en vuestras lecciones:

  • Creación de grupos a través de plataformas digitales específicas, que encima permiten que sus componentes trabajen de forma conjunta en estos mismos espacios, como Onespace, (que integra los medios y herramientas digitales de aulaPlaneta con Teams, la plataforma de enseñanza colaborativo de Microsoft), u Office 365.
  • Creación de tablones virtuales en clase, donde puedan privarse ideas enviadas por los alumnos desde sus dispositivos, para luego agruparlas e ilustrarlas con imágenes, audios o textos extraídos de Internet, tanto por el alumnado como por el profesorado. En este sentido, programas como Padlet o Stormboard pueden seros de gran utilidad.
  • Utilización de las redes sociales (RRSS) para que los alumnos lleven a agarradera tareas grupales a distancia, reforzando así su alfabetización digital e informacional a través de la supervisión del profesorado, no solo del resultado final, sino igualmente del proceso seguido por el alumnado para alcanzarlo.
  • Elaboración de páginas web de uso sencillo y compartido como, por ejemplo, blogs que pueden ser elaborados por varios alumnos a la vez, y cuyo resultado pueda ser accesible para el resto de la clase con el docente al cargo en calidad de moderador, y evaluador, de estos espacios.

¿Utilizáis el enseñanza cooperativo en alguna de sus posibles variables en vuestros centros educativos? ¿Impulsáis estas metodologías desde el ámbito digital? Compartid vuestras experiencias con nosotros, y este post con todos vuestros contactos.

 

Para asimilar más:

Artículo: Buenas prácticas en el mejora de trabajo colaborativo en materias TIC aplicadas a la educación, por Prudencia Gutiérrez Esteban, R. Yuste Tosina, S. Cubo Delgado y M. Estrella Fustes.

Artículo: Las TIC en el enseñanza colaborativo en el cátedra de Primaria y Secundaria, por l Ana García-Valcárcel, Verónica Basilotta y Camino López.

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