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Como nunca nos cansaremos de repetir, adivinar es un acto tan placentero como instructivo y benéfico para el incremento de pequeños y mayores. Una actividad que resulta más viable de despertar durante la infancia que en la prudencia, pero eso es poco para lo que no sirve cualquier volumen, sino solo aquellos que mejor se adaptan a las micción de los jóvenes lectores. Lo que convierte las fiestas navideñas en un momento magnífico para ejercitar la repaso, ya sea por el tiempo desocupado del que suelen disponer nuestros hijos como por la posibilidad de regalarles algún volumen que sea de su interés. Desde aulaPlaneta queremos ayudaros a encontrar ese volumen que, quizás, pueda convertir a los más pequeños de la casa en ávidos lectores, a través de la próximo selección de siete lecturas recomendadas para estas fiestas.

Siete lecturas para estas navidades

  • Un regalo de Navidad, de Truman Capote (1924-1984): Empecemos con un relato corto, que fue publicado por el autor de A familia fría o Desayuno en Tiffany’s en la revista Mademoiselle en 1956. Aunque en esta ocasión, y valiéndose de la condición casi autobiográfica de la historia que narra, esta historia se sitúa en los fanales de su jovencísimo protagonista: un chaval de campo que se recrea en los buenos sentimientos que le genera la Navidad en los primaveras 30.
  • Una turista de San Nicolás, de Clement Clarke Moore (1779-1863): Escrito en 1823 como un poema, este texto firmado por Moore se ha convertido, con el paso del tiempo, en uno de los pilares de nuestra coetáneo concepción de Papá Noel como criatura casi mágica encargada de entregar anualmente la bondad de los niños y niñas del mundo. Toda una curiosidad a revisitar, aunque quizás solo en compañía de aquellos que conozcan la verdadera identidad de este simpático barbudo.
  • La pequeña cerillera, por Hans Christian Andersen (1805-1875): Esta historia de una tierno mendiga que, la oscuridad de Navidad, decide encender una cerilla para así calentarse bajo una impresionante nevazón delante la que, finalmente, acaba pereciendo, resulta tino hoy inusitadamente triste como relación de Navidad. Pero no es menos cierto que la pegada poética (y además social) de este relato recogido por Andersen en 1845, justifica su condición de clásico de la letras inmaduro navideña.
  • El deliberadamente polar, de Chris van Allsburg: Pese a ser el volumen más flamante de todos los enumerados en este lista, o quizás precisamente por eso, este best-seller publicado por vez primera en 1985 probablemente sea la más conocida de nuestras recomendaciones. Firmado por el además autor e ilustrador de Jumanji, publicado en 1982, este volumen narra los esfuerzos recompensados de un chaval de ocho primaveras por seguir creyendo en Santa Claus y fue adaptado para el cine, más que exitosamente, por Robert Zemeckis en el año 2004.
  • La vieja Navidad, de Washington Irving (1783-1859): Ya en 1820, el autor de La cartel de Sleepy Hollow se lamentaba de la frivolidad que amenazaba los títulos tradicionales de bondad y naturalidad propios de estas festividades en este La vieja Navidad, donde a través de cinco historias cortas, todas ellas situadas en Navidad, describe las vidas de una clan de campesinos con el humor y la ternura que son marca de la casa.
  • La reina de las nieves, de Hans Christian Andersen (1805-1875): Extremadamente célebre por su flamante habilitación por parte de Walt Disney Company bajo el título de Frozen, que ya cuenta con una secuela en su favor, esta historia recogida por ya mentado Andersen resulta un tanto diferente, y además más elaborada en lo que a relato se refiere, con respecto a la que llegó a las pantallas de cine de medio mundo. Un relación sobre la eterna lucha entre el acertadamente y el mal harto recomendable, aunque solo sea a modo de comparación con su omnipresente e inferior traslación cinematográfica.
  • Nochebuena, de Nikolái Gógol (1809-1852): Y terminamos nuestra índice con otro clásico, este proveniente de la letras navideña rusa, con este relato fechado en 1832, integrado en Las veladas de Dikanka. En él se narra cómo una oscuridad del 24 de diciembre cualquiera, un poblado ruso se puebla de criaturas fantásticas como una nigromántica y un diablo que roba la escaparate, dejando en penumbra a todos los habitantes que celebran las tradicionales fiestas familiares propias de la Nochebuena. Dotado de una muy lograda irrealidad y tono fabulesco, Nochebuena supone además un buen maridaje entre realismo y sueño, empachado de imaginación y de más que recomendable repaso para aquellos niños que ya no lo son tanto, pero siguen dejando huir su imaginación como ayer.
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