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Si tuviera que constreñir el estado de sanidad de la educación pública, ¿Qué diagnosis daría?
A nivel del estado la educación pública está siendo sometida a un ataque constante por parte de los intereses económicos privados. Y en ello colaboran los medios de comunicación que están sujetos a los mismos intereses. 
Dicho esto, deberíamos fijarnos en dos cosas. Des del punto de perspectiva profesional, debemos investigar que nunca habíamos tenido un profesorado tan perfectamente preparado, tan interesado en mejorar. Tienen la mejor formación que se ha legado nunca a los docentes, participan de formaciones continuas, se meten en proyectos, etc. Pero es un profesorado al que cada día se le ponen las condiciones más difíciles. 

¿A qué se refiere?
Atendiendo a la consejo que hacía al principio, hay una política de desmonte de la educación pública que hace que los docentes tengan que trabajar en condiciones más difíciles: se les recorta los capital económicos, se les dan más horas, más asignaturas, los capital didácticos son escasos, y la formación gratuita que se les ofrece es muy limitada. Viven sometidos a una política de sospecha y prejuicios constante: que no están perfectamente formados, que son vagos, que solo piensan en las holganza, etc.

¿Y cuál es la verdad de estos docentes?
Deberían sentirse muy orgullosos del trabajo que realizan, y más teniendo en cuenta las condiciones laborales en las que trabajan y sobre todo las condiciones socioeconómicas de los alumnos de la mayoría de centros. Si nos fijamos en estos entorno y analizamos la cantidad de trabajo que hacen los docentes al respecto es motivo de orgullo. 

Lidian a diario contra el fracaso escolar de sus alumnos. 
Este es otro tema. Mediáticamente hay una construcción del fracaso escolar que rebate a la política neoliberal que está intentando privatizar la educación. Este fracaso es químico, intentan hacer ver que la existencia de centros aislamiento y el alumnado “fracasado” es omisión del propio alumnado que no se esfuerza y del profesorado que permite esa situación. Esto es muy peligroso, son estrategias para atacar a la pública. Lo vemos asimismo ahora con el aberración del pin parental, que ciñe la sospecha sobre los docentes de la pública acusándolos de enseñar niños, que lo introducen en prácticas aberrantes. 

¿Por qué crees que esto sucede? ¿Por qué la sociedad permite este acoso a la educación pública?
Por el mismo motivo que se intenta desmontar la sanidad pública. Es un tema de intereses económicos y de manipulación de la sociedad: nos insisten en que el mejor servicio tanto educativo como taza se da en las instituciones privadas y para ello tienen que atacar constantemente las instituciones públicas. La mejor campaña para esto es a través de los medios de comunicación de consumo masivo. Y lo consiguen…

¿Cómo?
Cuando hablamos de políticas de privatización neoliberales, estamos hablando con palabras cargadas de significado. Cuando has rematado desmontar aquello conocido, ofreces una educación que está al servicio de estos poderes y sus intereses. 

¿Cómo podemos conocer la verdad del sistema entonces?
Lo tenemos complicado. Cuando tu entras en un centro, ves la verdad de aquel centro, pero no ves la verdad del sistema. La única forma que tenemos ahora de evaluar centros es el crónica PISA que lo que evalúa son competencias, pero es que las competencias no solo se desarrollan en el ámbito escolar, sino asimismo en el habitual, y aquí volvemos a topar con las dificultades según la clase social a la que pertenece el alumnado. Si hay una competencia de comunicación o de espíritu crítico, si tu clan es mínimamente culta, ese escuincle o esa pupila desarrollará un tipo de aptitudes.

De todas formas PISA solo evalúa algunas competencias.
Exactamente: la comprensión lectora, las competencias matemáticas, las competencias científicas y la educación financiera. ¿Y el resto? ¿Donde quedan los conocimientos de formación artística, literarios, humanistas, sociales? ¿Quién evalúa esto? De todas formas, todos los informes que se sacan sobre educación, por ejemplo los de la OCDE, no contextualizan los datos por lo común. Si no tienes capacidad de ubicarlos, los titulares de la prensa son escabrosos y es con lo que se queda la sociedad. Ahora está todo el mundo obsesionado con el STEAM y la brecha de artículos a cuenta de este tipo de informes. 

¿Qué opina al respecto?
Pues que es cierto que hay pocas mujeres en este ámbito, pero no es menos cierto que hay pocos hombres en otros ámbitos que están muy feminizados. ¿Por qué nadie se preocupa de atraer hombres a otro tipo de trabajos como la docencia o los cuidados? Hay un deuda de hombres en otro tipo de carreras y a nadie le preocupa. ¿No sería más dialéctico hacer una política reequilibradora? En verdad de lo que buscan en mano de obra para desarrollar determinados tipo de negocios. Yo no digo que las disciplinas de STEAM no sean importantes, pero las únicas disciplinas que te hacen conectar con personas concretas son las ciencias sociales, el mundo de las artes y el de las humanidades. En todo lo demás entras en contacto con artefactos, con instrumentos, y tu pensamiento está puesto en los negocios. Nadie enseña a los alumnos a poner su conocimiento al servicio de las micción de las comunidades y de la sociedad. 

¿No se educa en ciudadanía entonces?
Se está educando a empresarios y empresarias, trabajadores y trabajadoras y clientes, cero más. Nadie enseña a sus alumnos a ser interdependientes, que tenemos problemas comunes, que luchamos por metas comunes, aprendemos a trabajar juntos, a colaborar.. todo esto está siendo obviado. 

¿Y qué hace la filial sobre esto?
No hay discursos públicos sobre esto. Las administraciones no están luchando contra esto. De hecho, determinados intereses políticos utilizaron muy perfectamente el idioma poniendo el acento en que las familias pudieran “nominar” lo que querían. Si hay cosas públicas lo elegiremos entre todos. Ese mantra de la opción está ahí, pero para poder nominar tendríamos que asegurarnos que todas las personas que eligen pueden nominar, que tienen las mismas condiciones para poder nominar. Una cosa es nominar sobre la pulvínulo de la información verídico y contrastada y otra es nominar sobre la pulvínulo de la publicidad. Por eso en este país no hay debate sobre educación entre la ciudadanía. 

¿Es un debate que solo debe instalarse a las familias?
Margaret Thatcher cuando determinado le hablaba de la sociedad decía:  solo hay individuos y familias. Hay que romper con este pensamiento. Los niños y las niñas son responsabilidad de las familias pero no son de su propiedad: son ciudadanos y ciudadanas. Y como tales, es ocupación y preocupación de todos lo que pase con ellos. El debate sobre la educación es un debate social independientemente de que tengas hijos o no. 

Insisto, ¿Y por qué la sociedad permite que esto suceda?
Lo permitimos porque no nos damos cuenta. Este discurso sobre lo que es lo conocido se construye mediáticamente. Los medios públicos son limitados y encima están sujetos al gobierno de turno. Los medios privados, pese a que pierden parné, ganan mucho espacio social en la construcción de imaginario y de convicción de ideas, y eso es lo que les interesa, en definitiva: ser influyentes al precio que sea.


Si te ha gustado esta entrevista, no te pierdas la de Carlos Magro: “En educación sobra presión y desliz comprensión”.

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