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Nos esperan unas semanas muy complicadas, no sólo por el confinamiento en casa, el teletrabajo, los agitación propios que genera esta situación… muchos de vosotros sois papás y esto implica un trabajo extra; a veces tremendamente gratificante y otras tremendamente desesperante, porque los niños necesitan movimiento, tomar medio, salir a la calle, retar mucho más que nosotros. Estar tanto tiempo encerrado en casa puede ocasionar estrés, ansiedad, insomnio… 

pautas gestión emocional en casa

¿Qué nos encontramos en esta situación?

Estamos encerrados en un mismo espacio, sin cambio de medio ambiente ni de personas.

Estructura de un nuevo horario con otras rutinas.

Desaparición de contacto social.

Desaparición de escape o despreocupación del entorno común.

Preocupación y ansiedad por la desidia de control frente a la situación. No sabemos cuándo termina ni cómo termina…

Todo esto genera

  • Ansiedad.
  • Estrés.
  • Insomnio.
  • Afecta a la víveres.
  • Emociones desmesuradas.
  • Cambios de humor.
  • Problemas para aceptar las normas.
  • Más rabietas.
  • Peleas con los hermanos.
  • Más apegados.
  • Más inquietud motriz.
  • Más irritables.
  • Más exigentes.

¿Qué podemos hacer?

  • ¿Qué está pasando? Tenemos que explicarles y contarles qué está pasando sea cual sea la permanencia del irreflexivo. Para ello, debemos dar información clara y ajustada a su permanencia, no esperar a que pregunten, tranquilizarles, explicándoles que no es su lozanía la que está en peligro, evitar sobreinformación, evitar que no sea un tema tabú. Ahora mismo hay muchas herramientas disponibles en las redes, cuentos, audiolibros… que pueden ayudarnos. Los niños pequeños (menores de 5 abriles) no son capaces de valorar la gravitación de una situación, se orientan y asocian si una situación es común o no por las reacciones de sus progenitores.
  • Rutinas. Es imprescindible generarnos unas rutinas. Los niños cuando están en el jerga todo está pautado y estructurado. Según la permanencia podemos hacer unas cosas u otras. No hace desidia que sea un horario puro, pero sí que haya cierta estructura. Debemos introducir:
    • Al menos una actividad lectiva.
    • Al menos una actividad creativa.
    • Gimnasia físico.
    • Al menos una actividad común.
    • Al menos una actividad doméstica.
    • Un poco de tecnología.
    • Dos veces al día laxitud

Sabemos que realizar 5 comidas al día beneficia a la lozanía y en este caso en concreto, nos ayuda a ocasionar ese esquema central de rutina. Os dejamos un ejemplo:

ejemplo horario

Es imprescindible hacer uso de organizadores visuales, indistintamente de la permanencia ya que ayuda a recapacitar cuál es la estructura y a anticipar conductas como rabietas, estrés… Aunque parezca el día de la marmota debemos hacerlo.

mi horario

  • Actividades domésticas. Es muy buen momento para potenciar la autonomía, que se vistan solos, que nos ayuden con tareas del hogar… Dedicarle tiempo a ese tipo de cosas para las que generalmente nos desidia tiempo. Da igual si tardan más en hacerlas, es buen momento para entrenarlo.
  • Laxitud. Dos veces al día: 10 minutos son suficientes. No esperar a sentirnos nerviosos o con ansiedad para hacerlo. Al levantarnos y al acostarnos es donde más ansiedad podemos presentar, aunque no seamos conscientes de ella. 
    • Mindfulness.
    • Yoga.
    • Respiración.
    • Técnicas de laxitud.
    • Masajes.
  • Dirección emocional. Dialogar sobre cómo nos sentimos, dándoles nosotros el maniquí, yo hoy me siento… porque… Con los más pequeños, que aún no tienen desarrollado el jerga para poder hacerlo, podéis hacer uso del dibujo o la musicoterapia, como alternativa a la expresión de emociones.
  • Contacto social. Adicionalmente de las videollamadas, utilizar para ver vídeos, álbumes de fotos… Hacer juegos con ello y contar cosas acerca de aquellos momentos. Nos ayuda a evadirnos y delirar con la mente.
  • Conducirse día a día.
    • Dedícate 10 minutos solo en una habitación, sin escuchar falta, nos ponemos música y miramos al techo.
    • Cada día un placer de poco de ingerir, hoy un dulce, mañana una copita de caldo, otro día un aperitivo… Cada día una cosa y solo una.
    • Cada día hago poco para cuidar mi cuerpo: maquillarme, perfumarme…
    • Arreglarse y no estar siempre con el pijama.
    • Pregonar la casa con frecuencia, mejor advenir frío que estar conviviendo todo el rato con excesivo calor.
  • Terminar el día. Tomar infusiones relajantes cada día e irnos a yacer sacando 3 cosas positivas de cada día e intentar no repetirse.
  • Aprovecha el momento. No todo es malo, tenemos más tiempo para estar con los nuestros, para hacer esas cosas para las que no tenemos tiempo generalmente.
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