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En el taller de Tecnología hay martillos, destornilladores, algún que otro cúter. En el laboratorio de Física y Química hay alcoholes y sustancias inflamables. En el cátedra de Plástica hay escuadras, cartabones y reglas. Muy perfectamente ¿y qué quiero sostener con todo esto? Que en un centro educativo hay muchos nociones susceptibles de ser peligrosos y no por ello dejan de estilarse o se prohíben. Con los móviles debería sobrevenir igual, pero no seguimos este razonamiento a la hora de permitirlos. Un móvil, en el contexto escolar, no debería ser más que un utensilio que el alumnado emplea para obtener una serie de aprendizajes. No tengo la beocio duda de que el profesorado de Tecnología, Física y Química o Plástica, enseña a sus alumnos a invertir con seguridad aquellos objetos o sustancias que pueden causar daños ya sean personales o al utillaje y al centro y ¿entonces por qué no enseñamos incluso a nuestros chicos y chicas a usar adecuadamente el móvil en la clase?

Móviles al aula

Hace ya dos cursos y medio que introduje metodologías activas en Bachillerato y, para ponerlas en maña, necesitaba que mis alumnos llevaran sus dispositivos a clase, me daba igual si eran móviles, tablets u ordenadores, quizás el móvil es la útil más efectiva por su versatilidad. La experiencia, en este tiempo, no ha podido ser más gratificante porque, separado de que he cambiado la dinámica de receptor pasivo de mis alumnos, los implico en sus aprendizajes, ellos mismos los van construyendo e, incluso, hay mucho más espacio para el crecimiento de la creatividad.

Al principio lo empezaron a usar para despabilarse información, pero la potencialidad del móvil es viejo y empecé a incluir algunas actividades y juegos interactivos, usando plataformas como Quizziz o Kahoot. Más delante amplié mis objetivos e incluí nuevas actividades que favorecían la interacción, de ahí que usáramos apps como WhatsFake para crear falsas conversaciones de Whatsapp entre escritores del siglo XX o que, incluso, a través del correo electrónico y de los perfiles de redes sociales (sobre todo Instagram) de escritores actuales, mis alumnos pudieron ponerse en contacto con ellos y hacerles algunas preguntas sobre su obra, el proceso de composición; o que accedieran a Twitter para exponer sus opiniones sobre temas de presente. Y todavía se podía hacer más, así es que les insté a que crearan sus propios apuntes, sus presentaciones con aplicaciones que hasta ahora nunca habían usado como Ocurrente.ly, o que incluyeran alguna actividad interactiva en sus exposiciones orales.

En la infografía que aparece a continuación, se puede observar cómo ha sido el proceso del empleo del móvil en mi cátedra.

Móvil al aula

Sé que todavía nos queda mucho por memorizar, a mis alumnos y a mí, y este es el liza que me he propuesto, seguir evolucionando en el hecho de idear actividades en las que necesiten de las tecnologías y colaborar en que sigan aprendiendo a hacer una buena gobierno de estas. 

Y si todavía te quedan dudas de cómo incorporar el móvil al cátedra o tienes aún un poco de temor al hacerlo, aquí tienes cinco consejillos que espero que te sean de utilidad:

  1. Parte siempre de esta premisa: Introduce en tu cátedra aquellas metodologías que te convenzan y te parezcan positivas para tus alumnos y para su proceso de educación. Puede parecer muy obvio, pero lanzarse a implantar una metodología en la que no crees no va a tener un buen resultado.
  2. Lee, examen información sobre otros que ya hicieron lo mismo, fórmate. No es necesario ser diestro para introducir el móvil en el cátedra, pero una vez que lo haces, tú incluso debes seguir aprendiendo.
  3. Trabaja previamente con tus alumnos cómo y para qué vais a usar el móvil en el cátedra. Que quede perfectamente delimitando cuándo lo podrán invertir y cuándo no será necesario.
  4. Comienza planteando actividades sencillas y fáciles, que sirvan de motivación en dirección a la asignatura. Si ves que tienes éxito, diseña otras actividades con otros objetivos que no sólo sean motivacionales.
  5. Sé osado/a, sé creativo/a, sorprende a tu alumnado (y a ti mismo/a) con lo que pueden hacer con sus móviles en clase.

 Trabajar con móviles no es el futuro, es el presente.

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