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El objetivo de enseñar matemáticas desde que nuestros alumnos y alumnas entran en los centros educativos es conseguir que sean capaces de resolver problemas por sí solos; y no me refiero solo a problemas matemáticos, si no a cualquier tipo de pelea que se encuentren en sus vidas.

Blog-Tiching-Alejandra

Por ello, y luego de más de 16 abriles de experiencia en la docencia, hay poco que tengo muy claro, y es que lo importante no es que los profesores enseñemos, sino que los alumnos aprendan. Mis abriles de trabajo en el clase, me ha enseñado que el material favorece y facilita la comprensión e incluso la comunicación, porque les permite conversar de poco existente y cercano a ellos, que facilita la visualización del trabajo, que es secreto en la comprensión de conceptos y favorece la motivación y la conducta positiva con destino a las Matemáticas, convirtiéndose su uso en el punto de partida de la construcción del conocimiento.

El uso de materiales aumenta el tiempo que se tarda en lograr los conocimientos, pero nos ayuda a que ese conocimiento sea más efectivo y duradero. Una vez entendí esto, decidí suponer por trabajar las matemáticas con mis alumnos y alumnas, de forma manipulativa.

La vida cotidiana de los pequeños, está rodeada de matemáticas. Cuando salen a la calle observan las formas geométricas de las señales de tráfico, hablan de la vida cada vez que es el cumpleaños de un compañero de clase, se pelean por ser el que más figuras de laico tenga cuando vienen los primos a casa, se quedan pensativos cuando descubren que la botella de agua que tienen no entra en el depósito de la pistola de agua, cuentan el número de dedos que hay en sus pies, preguntan a su profe quién es el primero de la fila, cuentan cuántas cucharas tiene que poner en la mesa de casa cuando vienen los tíos a verlos… Todos ellos, son conocimientos matemáticos que permanecen en su memoria y que deberían ser la almohadilla de la que partir para su educación matemático.

Este curso, en mi clase creé un rincón llamado CAZA MATES. La idea era juntar todo esto de forma gráfica (en unos meses llenamos el mural de matrículas de coche, números de la romana con sus pesos, cintas métricas para retener su prestigio, los datos numéricos de su partida: como la hora a la que nacieron, el día, su peso o calidad, jeringuillas vacías que se llenan de cantidades exactas cada vez que se ponen enfermos, …) Cuando una pupila o impulsivo pequeño empieza a acertar, son como esponjas y leen hasta los carteles de la carrera; ya es hora de que les enseñemos que las matemáticas asimismo se encuentran en todos los rincones.

En todos estos abriles, he trabajado diferentes métodos matemáticos en mi clase y he estudiado otros cuantos, buscando el mejor para mis estudiantes. Hace unos abriles llegó al colegio EntusiasMAT, con él descubrí el material manipulativo. Gracias a este método fui consciente que mejor que dibujar 10 puntos en un papel y rodearlos internamente de un conjunto para que los estudiantes aprendieran así que 10 unidades es igual a una decena, era pedirles que trajeran de casa un tupper y 10 tapones. El resultado es el mismo: 10 unos = 1 diez, pero la interiorización de ese nuevo concepto por primera vez, luego de varios abriles de estudio, había sido adquirido jugando y había quedado para encaminarse y no olvidarlo cuando avanzáramos en el temario.

Actualmente, trabajo con el Método Singapur, que quiere que el pupilo aprenda a pensar desde la resolución de problemas matemáticos, a la vez que desarrolla su creatividad y la competencia gramática. Lo hace acompañado de objetos cotidianos y instrumentos manipulativos. Uso #PiensaInfinito de SM, y ya el propio método trae mucho material para el pupilo: cubos encajables, bloques multibases, dados, cuerpos geométricos,… 

Pero yo creo en ir todavía un poco más allá, y no solo facilitarle el material manipulativo al estudiante para que pueda trabajar las matemáticas con él, sino en darle las herramientas suficientes para que él sea el propio protagonista de la historia y con sus manos cree su propio material. 

Hagamos materiales de uso individual, pero, sobre todo, hagamos materiales de uso cooperativo. Todo educación compartido será más efectivo. Si hemos primoroso una máquina de sumar, la podremos usar solos introduciendo por un costado 3 bolas de papel, por el otro costado 2 bolas y pudiendo contar así, que en total 3 bolas más 2 bolas son 5 bolas o lo que es lo mismo: 3 + 2 = 5. Pero imaginad lo divertido y gratificante que puede ser si lo transformamos en un serie, les ponemos a trabajar en parejas y les damos un transmitido. Harán lo mismo, pero al convertirlo en un serie habremos conseguido mucho más.

En conclusión, de forma manipulativa, conseguiremos que nuestros estudiantes aprendan las matemáticas partiendo de lo concreto, comprendiendo los conceptos, potenciando su creatividad y llegando a resolver problemas a través del serie, siendo ellos mismos los protagonistas de su educación.

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