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Entras a clase y sientes como parece que todo está a punto de explotar, te pasas parte de la sesión “apagando fuegos”, solucionando un pequeño conflicto tras otro… ¿te suena?

Crear un medio ambiente emocionalmente saludable es la almohadilla para que el formación sea posible. Cuando me siento parte de un comunidad segrego oxitocina, una hormona que a su vez favorece las conductas pro-sociales, cuando estoy en un espacio seguro produzco serotonina, hormona que deducción los niveles de belicosidad y es reguladora de los estados de actitud y cuando estoy motivado dopamina influyendo en la creatividad, la memoria y en el cumplimiento de tus objetivos. 

Yoga en el aula

Durante abriles de trabajo en numerosos centros de toda España hemos ido desarrollando lo que hemos denominado una metodología pedayóguica, a través de la cual, trabajamos estos y otros muchos aspectos mediante herramientas como disciplina positiva, afiliación postural, integración sensorial, educación emocional, mindfulness, teatro, coreografía, laxitud…

De entre todas estas herramientas hoy hablaremos de una de ellas, la laxitud. Nuestras sesiones de yoga para niños, niñas y adolescentes comienzan con una primera período de sintonización, en dónde vemos cómo está el comunidad y que necesita para poder comenzar con la clase. Hay veces en las que al conmover y notar ese estado de agitación o tras un conflicto importante, comenzamos directamente con una buena laxitud. Os puedo apuntalar que tras ésta el medio ambiente habrá cambiado y otra forma de trabajar será posible.

Existen varias relajaciones que me encanta usar tanto con niños, niñas, como con adolescentes:

Por final, os dejo tres pequeños tips para vuestras relajaciones:

  1. Resistir la laxitud a tu cátedra es un proceso, así que paciencia, el alumnado poco a poco se irá habituando a esta forma de trabajar y cada vez irá entrando más profundamente en las relajaciones. 
  2. Para los adolescentes es aún más necesario ya que sabemos que sus ritmos circadianos han cambiado (se acuestan más tarde) y a veces tenemos alumnos y alumnas que han dormido al punto que unas horas con todo lo que ello conlleva. 
  3. Igualmente es posible que tras una buena laxitud se produzca una libertad emocional, que será bienvenida. Debemos favorecer las condiciones para poder expresar aquello que están sintiendo.
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