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Hoy día sabemos que la formación del apego es uno de los vértices fundamentales en el explicación de las personas, ¿pueden los profesionales docentes contribuir a este?

Apego en el aula

¿El apego es sólo cosa de los padres?

Comúnmente se conoce el apego como el vínculo primario que se establece entre un infante y sus cuidadores principales, por lo universal, los padres. Sabemos que el tipo de apego que se establezca (apego seguro, apego ansioso, apego evitativo u otro), es uno de los predictores más trascendentes a la hora de sostener la vitalidad mental del adulto. 

En esta relación de apego, participan utensilios tan importantes como el sentimiento de valoración, de protección, la capacidad para regular emocionalmente e incluso la forma de desempeñar la autoridad. Bajo mi punto de clarividencia y en almohadilla a lo que veo día a día en mi trabajo como terapeuta, detecto que los problemas de apego infantiles afectan fundamentalmente a dos áreas de la persona adulta:

  • La relación con las emociones.
  • La relación con los demás.

Si acertadamente es cierto que, los padres son el eje fundamental en la construcción de dicho apego, considero que desde el clase es posible trabajar en ello. De alguna guisa, la forma de trabajar el apego adulto no es otra que hacer una educación emocional donde tenemos más presentes ciertos tips esenciales.

¿Cómo trabajar el apego en el clase?

A continuación, quiero compartir contigo esos tips que considero esenciales trabajar en el clase, haciendo bueno el refrán: mejor aprestar que curar. Trabajando sobre ello, favorecemos el explicación de los menores y protegemos al adulto:

La aplauso de las emociones

Cuando de pequeños no nos han enseñado a aceptar las emociones, acertadamente porque estas se veían como poco indeseable o a evitar, o, por el contrario, como poco desbordante: nuestra relación con el “percibir” se vuelve poco problemática.

En el primer caso, porque huimos de ellas. En el otro costado, porque no desarrollamos una sensación interna de poder tolerarlas. 

Educar en aceptar las emociones significa enseñar a identificarlas y a tolerar el percibir como parte natural de la vida. La incertidumbre, el dolor, el rencor… sentimientos con los que no necesariamente tenemos que hacer poco para arrancárnoslos. 

La expresión de la vulnerabilidad como poco positivo

Cuando nos criamos en ambientes perfeccionistas o exigentes, se va produciendo progresivamente una incompetencia del sentimiento de vulnerabilidad. Aquellos niños o niñas muy vergonzosos/as, lo que denotan es una desliz para poder mostrar su vulnerabilidad frente a los demás. Educar en aseverar lo que se siente, en ser sinceros, en validar el error o el fracaso, lo positivo que es pedir ayuda u otros aspectos relacionados con expresar vulnerabilidad, es una forma de construir adultos que se relacionen de guisa mucho más efectiva con las demás personas.

No decepcionas a nadie cuando dices que no

El sentimiento de frustración es uno de los más desagradables para los más pequeños y pequeñas. La incumplimiento es una emoción complicada de diligenciar, ya que muchas personas entienden que su pócima es el castigo en vez del remedio.

La incumplimiento es la emoción que veo en mis pacientes, con la que más problema tienen. La mayoría de las personas, hemos sido educadas en que cuando hacemos poco mal o nos equivocamos, debemos fertilizar con sufrimiento.

Pongo un ejemplo: Favor suspendido y que te quiten los regalos de reyes. Este esquema reproduce la ulterior ruta mental: “Has fallado, ahora debes quedarte sin poco que quieres”. Sin bloqueo, ¿dónde está la reparación del error?

Dar un espacio para conocer sus mundos

A veces no todo es enseñar, sino que incluso, proceder y tantear. Una de las cosas que hace que las personas nos vayamos metiendo progresivamente cerca de adentro y que dejemos de contar lo que sentimos, lo que queremos, etc.; tiene que ver con que desde pequeños no nos hemos sentido escuchados, atendidos…

Luego, crear en el clase un espacio para conocer a los alumnos y potenciar que entre ellos hablen de sí, es una forma de dar espacio a la persona para que encuentre placer “estando en los demás”.

Esto se puede sufrir a agarradera mediante juegos de preguntas, dinámicas sociales, etc.

Conclusiones

En este artículo hemos pasado 4 aspectos para que trabajar el apego desde el clase. Podrían ser muchos más, pero he querido sintetizarlo en los puntos de dolor más frecuentes que veo entre mis pacientes adultos.

La educación emocional es fundamental en la construcción de cualquier persona, sin bloqueo, se torna aún más necesaria en aquellos casos donde la relación de apego no está siendo la más deseable. Desde el clase, podemos dar herramientas para mejorar la relación de las personas con su mundo interno y el de los demás.

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